Científicos logran que células cerebrales jueguen DOOM.

Uno de los mejores retos del Internet trata de ver los lugares más raros en donde puedes jugar o correr el clásico de id Software, DOOM. Y en los últimos años hemos visto que cualquier cosa es posible con algo de creatividad y tiempo libre, desde ratones entrenados, con Twitter, en un refrigerador, con papas fritas, en una prueba de embarazo, Fortnite, en una caja registradora de McDonald’s, Persona 5 Royal, en un bloque de LEGO, en un PDF, inclusive dentro de otra copia de DOOM… ¡Y hasta en una bacteria!
Ahora, la cosa se pone seria, pues un grupo de científicos logró que células cerebrales humanas cultivadas en laboratorio aprendieran a jugar DOOM… y lo más inquietante es que están mejorando con el tiempo (Vía Cortical Labs).
Este experimento, que parece sacado de ciencia ficción, es real y marca un avance importante en lo que se conoce como computación biológica.

El proyecto fue desarrollado por la empresa biotecnológica Cortical Labs, que creó un sistema llamado CL1, considerado el primer “biocomputador” funcional.
Dentro de este dispositivo hay aproximadamente 200,000 neuronas humanas vivas, cultivadas sobre un chip y conectadas a un sistema que les permite interactuar con un videojuego.
Estas neuronas reciben información del juego en forma de impulsos eléctricos… y responden generando acciones como moverse, girar o disparar.
De Pong a DOOM: el siguiente nivel
Este no es el primer experimento del equipo. En 2022 ya habían logrado que células jugaran Pong, pero DOOM representa un reto mucho mayor:
- Es un entorno 3D
- Tiene enemigos
- Requiere exploración y toma de decisiones
En otras palabras, es mucho más complejo… y aun así lograron que estas neuronas “aprendan” a interactuar con él, y aquí es donde se pone interesante (y un poco inquietante).
Aunque las células no son conscientes ni “ven” el juego como nosotros, sí muestran algo clave: capacidad de aprendizaje en tiempo real
De hecho, los científicos explican que el comportamiento del sistema es similar al de alguien que nunca ha jugado antes: torpe, errático… pero mejorando poco a poco.

Este avance no se trata solo de jugar videojuegos. Lo importante es lo que viene:
- Sistemas más eficientes que la inteligencia artificial tradicional
- Nuevas formas de procesamiento de datos
- Aplicaciones en medicina, robótica y neurociencia
Incluso se habla de que este tipo de tecnología podría revolucionar la computación por su bajo consumo energético y capacidad adaptativa.
Como era de esperarse, el experimento también ha abierto debates:
- ¿Hasta dónde puede llegar esta tecnología?
- ¿Existe algún tipo de conciencia en estas células?
- ¿Estamos viendo el inicio de algo tipo Matrix?
Por ahora, la respuesta es tranquila: no hay conciencia… pero el avance es real.

