La propuesta de El Sonido del Metal está haciendo ruido

En estas épocas donde los servicios de streaming acaparan los reflectores con ideas y conceptos que llegan a desafiar expectativas, es menester echar un vistazo a sus títulos, pues, de tanto en tanto, uno puede encontrarse con alguna obra que sus creadores tuvieron a bien dejar en manos de las plataformas para dar a conocer su trabajo luego de algún estreno discreto para tentar de nuevo a la suerte.

   A colación de lo anterior, el de boca en boca entre los aventureros de nuevas cintas llega a tener repercusiones y es en este punto en donde nacen las llamadas películas de culto; obras que brillan por si mismas sin tener los reflectores de una mercadotecnia agresiva encima y que la pureza en su arte no es otra cosa que su eje, su esencia, la base misma sobre la que todo se yergue. Es ahora que Amazon Prime nos presenta con orgullo El Sonido del Metal, la ópera prima en la silla del director Darius Marder, quien también co-escribe, y que nos presenta una historia que, como bien dice el título de esta reseña, es digna de escucharse.

Ruben Stone (Riz Ahmed) y su novia Lou (Olivia Cooke) son los únicos miembros de Blackgammon, una banda de metal con tintes experimentales que se está abriendo camino entre la escena independiente y busca una oportunidad más grande.

   La gira en la que se encuentra la pareja/banda se ve interrumpida debido a que Ruben, de un momento a otro, comienza a perder el sentido del oído, y al hacerse estudios con profesionales, las noticias no parecen ser demasiado alentadoras.

   Confundido y furioso, Ruben deberá hacer un viaje complicado buscando rehabilitarse, experimentando situaciones que, incluso, lo harán ejecutar una introspección y conocerse más a sí mismo.

El As de Espadas (Lo bueno)

Para ser la primera vez de Marder dirigiendo no lo hizo para nada mal, no obstante, tampoco es brillante. Sabe dónde colocar la cámara, sabe qué ritmo tomar y cómo desarrollar la idea en su mente para que ésta se desborde de su imaginación e inunde la pantalla. No cabe la menor duda de que Marder sabe lo que hace y por qué lo hace, llevándonos a explorar una trama llena de matices que harán las delicias de los más exigentes, sobre todo en el tema de la edición de sonido —punto que desglosaremos con calma más adelante—

   El elenco, si bien es pequeño, cumple por encima de la media con su cometido. Es impresionante ver a alguien como Paul Raci en un papel tan complejo como el de Joe, pues al no tener gran relevancia hasta antes de este trabajo y que lo haya hecho de forma magistral hablan muy bien de su formación actoral y de su extraordinario potencial.

Oliva Cooke luce irreconocible en comparación a como la hemos visto en Bates Motel o Ready Player One, pero, por supuesto, en el buen sentido de la palabra. La actriz está comprometida con su rol que se nota en cada línea que entona y en la energía frente a la cámara. Y por supuesto, quien se roba la cinta: Riz Ahmed —a quién vimos en Rogue One— con el que, hasta el momento, es el mejor papel de su vida en el protagónico.

   La fotografía es cuidada y pulida, la edición tiene corte quirúrgico que le da una naturalidad espléndida y el desarrollo del guion, con todo y sus altibajos, es una base sólida y sin fisuras sobre la cual descansa el proyecto, así como el diseño de producción que se antoja práctico, es perfectamente funcional y enmarca a la perfección una obra que ha sido procurada hasta en el más pequeño detalle. Algo muy ameno de ver.

El Sonido del Metal
The Sound of Metal

Sinfonía de la Destrucción (Lo Malo)

Siendo objetivos, el elemento que ahora vamos a analizar puede tener una ambivalencia que se ajusta acorde con la perspectiva de cada espectador: el ritmo de la trama.

   Por ratos, El Sonido del Metal es una explosión de energía que se transforma gradualmente en un frenesí que une con agresividad los puntos de inflexión que nos vamos encontrando, pero en otros ratos, y quizá en mayor medida, la historia es lenta, meticulosa, cual si uno caminase en un pantano con fango hasta el cuello.

   Por supuesto, no es un ritmo lento a la mala, es un ritmo que es necesario para darle forma a la idea que se intentaba plasmar, pero no es la lentitud que quizá la gran mayoría de los espectadores espera encontrarse. Esta cinta demanda atención y paciencia, demanda sentarse a conciencia frente a la pantalla y esperar cada secuencia a venir, y con toda la disposición a meterse a una senda con una neblina tan espesa que se debe ir con calma.

Leopardo Sordo (Lo Mejor)

Lo que en realidad hace que esta película tenga un valor agregado que la coloca por encima de un trabajo notable, es la espectacular ejecución en la mezcla de sonido.

  El Sonido del Metal es contada desde la perspectiva del protagonista, por ello, los creativos tomaron la mejor y más inteligente decisión para contarnos su historia: no sólo nos muestran lo que Ruben ve, sino lo que oye —y no oye también—, y esto hace que la atención se centre en lo que podemos percibir con el oído, algo, por supuesto, muy complicado de ser encontrado en el cine.

   A medida que nuestro personaje va perdiendo su oído, la edición de sonido nos regala sus mejores trucos: filtros que aparentan ser ruido cortado, como si estuviésemos viendo la cinta bajo el agua, ayudando sobremanera a empatizar con Ruben, entender su agonía y desesperación, porque, después de todo, ¿Qué es un músico sin su oído?

   La manera en la que el equipo encargado de sonido ejecuta sus ideas hace que ésta película se convierta en una experiencia inversiva, nos hace calzarnos la piel del personaje y nos lleva a tocar fibras más sensibles y profundas como pocas veces podemos hacerlo. Es como estar de lleno en las escenas, dejando atrás la idea de sólo ser un espectador más, somos parte de la historia.

El Sonido del Metal

Conclusiones

La época dorada del streaming es hoy y ahora, y mientras la mayoría de las opciones pecan de insulsas, hay algunas otras, como El Sonido del Metal, que merecen ser reconocidas y revisitadas, por supuesto, si no fuese por estas nuevas plataformas, tal vez no tendríamos oportunidad de encontrarla en nuestros lares. Sí, tal vez en cines, pero en horarios funestos. Sí, tal vez en versiones piratas, pero esta obra merece ser apoyada.

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