A cuatro años de la partida de Satoru Iwata, el mundo del videojuego sigue recordando a quien fuera Presidente de Nintendo y una de las figuras más legendarias de la industria en Iwata-san, un libro que recopilará momentos claves, emotivos recuerdos y algunos datos interesantes de quién forjara el camino de muchos.

Entre estos mensajes están los de Shigeru Miyamoto y Shigesato Itoi, creador de Earthbound.

Miyamoto recuerda haber conocido a Iwata, quién era siete años menor que el:

«Para mí, era un amigo más que otra cosa. Nunca sentí que fuese mi jefe o que trabajaba por debajo de él. Nunca se enfadó, nunca discutimos por nada. Normalmente, si alguien más joven y con menos años de experiencia se convierte en presidente, puede ser una situación difícil», pero no es lo que sucedió en Nintendo.

«Siempre ha sido obvio que él estaba más preparado para esa posición -que yo-, nunca se convirtió en un problema. Creo que nos permitió convertirnos de manera natural en auténticos amigos«.

Miyamoto recuerda cómo ambos compartían sus ideas durante sus almuerzos diarios donde nacieron proyectos como Pokémon Snap: «Nintendo no paga estos gastos, así que pagábamos la cuenta a mitades. Eso se hizo una tradición que duró hasta después de que él fuese presidente y yo un ejecutivo«.

«Desde su muerte, Nintendo lo ha estado haciendo muy bien. Él dejo muchas palabras y estructuras que viven en el trabajo de los empleados jóvenes. El único problema es que si pienso una idea tonta durante el fin de semana, no tengo con quien compartirla el lunes. No puedo oírle decir ‘oh, sobre esa idea…’ es un problema para mí. Me hace sentir triste

Shigesato recuerda el optimismo de Iwata y su idea de hacer felices a todos:

«Él utilizaba la palabra en inglés happy en lugar de la japonesa. Es curioso cómo recuerdas las cosas más insignificantes, pero cuando usaba la palabra happy, él solía mostrar las palmas de sus manos. Es algo que no creo que olvide».

«El día del funeral de Iwata llovía mucho, y Miyamoto y yo estábamos por allí»

«De repente decidí preguntarle si Iwata pensaba que se curaría. Miyamoto respondió que ‘pensaba que se pondría mejor. No tenía la menor intención de morir’. La respuesta me hizo darme cuenta de lo cercanos que eran Miyamoto e Iwata, y cómo se entendían».

«Lo que realmente aprecio de Iwata es que nunca estaba inseguro, y no se enfadaba para mostrar su autoridad ni nada parecido. Es por eso que podías tener largas conversaciones con él sin incomodidad», concluyó Itoi.