Silver Pines, un viaje al terror que recuerda grandes clásicos.
Agradecemos a Wych Elm por llevarnos a un mundo intrigante y aterrador en Silver Pines, un juego que me sorprendió y desde su anunció capto mi atención, aquí te cuento todo.
| Desarrolla: Wych Elm | Género: Survival Horror / Metroidvania |
| Distribuye: Team 17 | Clasificación: B15 |
| Jugadores: 1 jugador | Plataforma: PlayStation 5, Xbox Series X/S, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2, PC |
| Estreno: 8 oct 2026 | Idioma: Ingles, Subtítulos en español |
Desarrollado por Wych Elm y publicado por Team17, Silver Pines nos pone en la piel de Red Walker, un detective privado que llega a un pueblo aparentemente abandonado para investigar la desaparición de Eddie Velvet, un músico del que se sabe muy poco. Un encargo de investigación se transforma en algo mucho más extraño. Las calles vacías, los edificios deteriorados y los acontecimientos que encontramos durante el recorrido te das cuenta que el caso esconde algo más que una simple desaparición.
Silver Pines te pone en apriestos constantemente. Aquí, entrar en una habitación desconocida puede ser una mala decisión, gastar unas cuantas balas puede complicarnos el resto del recorrido y pasar por alto un objeto puede obligarnos a regresar por lugares que ya creíamos haber dejado atrás. Esa forma de plantear la aventura es lo más interesante de este juego, que recupera varias ideas del survival horror clásico y las combina con una exploración que recuerda a los metroidvania.
Me gusta que la historia arranque con una situación sencilla. Red no llega a Silver Pines por trabajo, el cual consiste en encontrar a una persona, seguir las pistas y descubrir qué ocurrió. Esa perspectiva ayuda a que la exploración tenga sentido y permite que el misterio avance junto con la jugabilidad, sin depender de escenas que expliquen todo lo que sucede.
Sin embargo, lo que realmente define a Silver Pines no es solo su historia, sino la manera en que nos obliga a recorrer el pueblo para descubrirla. La aventura exige paciencia, atención y cierta disposición a perderse de vez en cuando. No siempre tenemos claro qué hacer después de encontrar una pista, y en más de una ocasión la solución depende de recordar una puerta cerrada o un camino que dejamos pendiente porque todavía no contábamos con el objeto necesario.
Explorar el pueblo bajo tu propio riesgo.
La estructura de Silver Pines es uno de sus elementos más importantes. Aunque utiliza una perspectiva lateral en dos dimensiones con escenarios que conservan profundidad tridimensional, no estamos ante un juego en el que avanzamos de izquierda a derecha hasta llegar al final de cada nivel. El pueblo está formado por distintas zonas conectadas entre sí, y buena parte del progreso depende de explorar, encontrar objetos y regresar a lugares que ya visitamos.
El diseño recupera una de las cosas que más disfruto de los juegos de terror antiguos, tener que aprenderme los escenarios para avanzar. Cuando encuentro una puerta que no puedo abrir, no siempre existe una indicación que me diga dónde está la llave. Tengo que seguir investigando, revisar otros espacios y prestar atención a los objetos que aparecen en el camino. Si más adelante encuentro algo que puede servirme, toca recordar dónde estaba aquel acceso que dejé pendiente.
Lo satisfactorio llega cuando finalmente puedo cruzar una puerta que llevaba tiempo bloqueada o descubro que una herramienta tiene una utilidad que no había considerado. Son avances pequeños, pero ayudan a que el recorrido tenga un propósito. En lugar de limitarse a seguir instrucciones, el jugador debe relacionar lo que encuentra y decidir dónde vale la pena regresar.
También hay que acostumbrarse a revisar los escenarios con cuidado. Una habitación que parece no tener nada importante puede esconder un objeto útil, mientras que un documento secundario puede contener una pista para resolver un acertijo. Si avanzamos rápido, corremos el riesgo de terminar dando vueltas sin saber qué nos falta.
Por eso, recomiendo prestar atención al mapa y recordar los lugares que todavía no hemos podido explorar por completo. No es necesario revisar cada rincón de manera obsesiva, pero sí conviene tener presentes las puertas cerradas, los mecanismos que no funcionan y cualquier elemento que parezca fuera de lugar. La memoria termina siendo una herramienta tan útil como las armas que llevamos encima.

Resolver acertijos sin perder el hilo
La investigación también se refleja en los acertijos. A lo largo de la aventura encontramos mecanismos, cerraduras y obstáculos que requieren algo más que encontrar un objeto y utilizarlo. En algunos casos, necesitamos reunir información antes de entender qué debemos hacer; en otros, la respuesta está relacionada con elementos que encontramos durante la exploración.
Esta parte encaja bien con el papel de Red Walker. Al tratarse de un detective, resulta lógico que el jugador tenga que observar, relacionar pistas y sacar conclusiones en lugar de limitarse a combatir. La investigación no funciona como una actividad separada de la aventura, sino como una parte esencial del progreso.
Personalmente, prefiero los acertijos que me hacen prestar atención al escenario y recordar información que encontré anteriormente. Cuando consigo resolver uno después de revisar las pistas, la recompensa se siente merecida. No necesito que el juego me explique constantemente lo que debo hacer; parte de la gracia está en descubrirlo por mi cuenta.
Aun así, la dificultad no siempre está bien equilibrada. Cuando no encontramos la pista necesaria, podemos pasar demasiado tiempo revisando los mismos lugares sin saber qué se nos escapó. En esos momentos, la exploración deja de ser interesante y se convierte en una búsqueda que puede resultar cansada.
Creo que Silver Pines funciona mejor cuando deja que el jugador llegue a sus propias conclusiones, pero necesita cuidar que la falta de información no se confunda con dificultad. Son dos cosas diferentes: resolver un acertijo complicado puede ser satisfactorio, mientras que recorrer varias veces el mismo escenario sin encontrar una pista evidente puede terminar agotando la paciencia.

Los combates recuerdan a juegos clasicos
El sistema de combate sigue la misma linea de supervivencia que el resto del juego. Red no es un personaje ágil y sus movimientos pueden sentirse pesados, sobre todo cuando tenemos que reaccionar rápidamente ante un enemigo. Esto obliga a cambiar la manera de jugar y a pensar mejor cada enfrentamiento.
Las armas de corto alcance son útiles para conservar munición, pero acercarse demasiado a una criatura también significa exponerse a recibir daño. Por otro lado, las armas de fuego ofrecen una alternativa para mantener cierta distancia, aunque las balas son escasas y conviene reservarlas para los encuentros más peligrosos.
Aquí es donde la experiencia puede dividir opiniones. Entiendo la intención de recuperar el combate de los survival horror clásicos, donde disparar no siempre es una solución inmediata y cada enfrentamiento representa un riesgo. Sin embargo, hay momentos en los que los controles se sienten demasiado rígidos y cuesta reaccionar como uno quisiera.
El hecho de que el movimiento y los ataques tengan sus limitaciones obliga a observar a los enemigos, calcular las distancias y encontrar el momento adecuado para atacar. No conviene gastar munición a lo loco ni acercarse sin tener una idea de cómo vamos a salir del enfrentamiento. Si cometemos varios errores seguidos, podemos terminar gastando recursos que después harán falta para superar una situación más complicada.
El combate cuerpo a cuerpo es una opción que vale la pena considerar cuando el enemigo lo permite. De esa manera podemos reservar las balas para situaciones en las que mantener la distancia sea indispensable. Sin embargo, tampoco conviene abusar de esta estrategia, porque recibir daño constantemente termina pasando factura.
A medida que conseguimos nuevas armas y herramientas, aparecen más posibilidades para defendernos. Esto ayuda a que los enfrentamientos no dependan de una sola estrategia, aunque las limitaciones del control siguen presentes. En lugar de ofrecer un sistema de acción especialmente dinámico, Silver Pines apuesta por encuentros en los que debemos medir los riesgos antes de actuar.
Los jefes añaden variedad a la aventura y ponen a prueba lo que hemos aprendido durante la exploración. Son momentos en los que no basta con correr hacia adelante o disparar sin detenerse, pues necesitamos reconocer los peligros y aprovechar nuestras oportunidades. No diría que el combate es lo más memorable del juego, pero sí cumple su función dentro de una aventura que nunca deja de recordarnos que sobrevivir es más importante que eliminar a todo lo que encontramos.

El inventario puede salvarnos o meternos en problemas
Administrar los objetos es otra parte fundamental de Silver Pines. El espacio disponible es limitado, así que recoger todo lo que encontramos no siempre es una buena idea. Hay que decidir qué llevar, qué guardar y qué recursos podemos permitirnos gastar.
Al principio, esta mecánica puede parecer una molestia, especialmente cuando encontramos munición o algún objeto curativo y descubrimos que no tenemos espacio suficiente. Sin embargo, termina influyendo en la forma en que afrontamos cada recorrido. Antes de abandonar una zona segura, conviene revisar lo que llevamos y pensar qué podría hacernos falta.
Las herramientas necesarias para resolver acertijos ocupan espacio, al igual que los recursos que utilizamos para sobrevivir. Eso significa que no siempre podemos cargar con todo lo que encontramos. En ocasiones tendremos que guardar determinados objetos y regresar por ellos cuando realmente los necesitemos.
Los cofres ayudan a organizar nuestras pertenencias, pero tampoco eliminan por completo la necesidad de planificar. Si dejamos algo importante demasiado lejos, recuperar ese objeto puede significar atravesar nuevamente una zona peligrosa. Por eso, vale la pena pensar dónde guardamos los recursos y qué conviene llevar en cada salida.
También podemos combinar determinados materiales para conseguir objetos útiles, incluidos preparados curativos. Este detalle añade una pequeña capa de administración que complementa la exploración y nos obliga a valorar lo que encontramos.
Otro elemento interesante es el uso de monedas para pagar ciertos servicios, como guardar la partida en teléfonos públicos, además de adquirir algunos suministros. Esto introduce una decisión adicional, gastar el dinero ahora puede ser conveniente, pero quizá más adelante nos haga falta para otra cosa

Una identidad visual que le sienta bien al terror
Uno de los aspectos que más destacan de Silver Pines es su apartado visual. La combinación de escenarios en dos dimensiones con profundidad tridimensional le permite construir espacios que no se sienten completamente planos. Las calles, los interiores y los edificios abandonados tienen una apariencia que encaja con el misterio del pueblo.
La iluminación y los colores apagados ayudan a mantener un ambiente inquietante. No hace falta llenar cada habitación de criaturas para transmitir peligro; basta con recorrer un pasillo oscuro o entrar en un edificio que parece llevar años abandonado. El diseño visual hace buena parte del trabajo al establecer un entorno en el que nunca terminamos de sentirnos cómodos.
Las animaciones mediante rotoscopia también le dan personalidad a los personajes. En lugar de buscar movimientos estilizados, el juego utiliza una apariencia particular que combina con su tono oscuro.
La influencia de obras como Silent Hill, Twin Peaks y Alan Wake se percibe en el tipo de misterio que rodea al pueblo y en la forma de presentar sus escenarios. Aun así, lo importante es que Silver Pines no depende únicamente de las referencias para construir su ambiente. Su perspectiva, el diseño de los espacios y la manera en que distribuye la información ayudan a establecer una identidad propia.
El sonido también cumple una función importante. Los efectos ambientales, la música y las voces en inglés acompañan la exploración sin necesidad de mantener una tensión constante. Hay momentos en los que el silencio funciona mejor que cualquier efecto estridente, especialmente cuando caminamos por un lugar desconocido y todavía no sabemos qué nos espera.
Eso no significa que el juego consiga asustar todo el tiempo. Su propuesta está más interesada en mantener una sensación de incertidumbre que en sorprendernos constantemente. Quienes busquen sustos frecuentes o una experiencia de terror especialmente intensa podrían encontrar algunos tramos demasiado tranquilos.

Conclusión:
Silver Pines es una propuesta que me resulta muy buena, porque recupera varias de las cosas que hicieron especial al survival horror clásico. La exploración, los recursos limitados y el combate no siempre representa la mejor solución. Para avanzar hay que observar, investigar y aprender a moverse por un pueblo que esconde más de lo que parece.
Los mejores momentos aparecen cuando las distintas mecánicas funcionan. Encontrar una herramienta, regresar a una zona que antes estaba bloqueada y descubrir un nuevo camino produce una satisfacción que no depende de una escena espectacular. Lo mismo sucede cuando conseguimos superar un enfrentamiento sin gastar demasiados recursos o encontramos una pista que finalmente nos permite entender qué está ocurriendo..
Mi recomendación depende de lo que cada jugador busque. Si disfrutas los juegos en los que tienes que administrar munición, resolver acertijos y recordar dónde dejaste una puerta cerrada, aquí encontrarás una aventura que recupera muchas de esas sensaciones.


