Agradecemos a GAME SOURCE ENTERTAINMENT por un digno sucesor de Patapon y traer de vuelta a la batalla el ritmo del caos.
| Desarrolla: TVT Co. Ltd. / Ratata Arts | Género: Roguelike / Acción / Juego de Rol / Música / Ritmo |
| Distribuye: GAME SOURCE ENTERTAINMENT | Clasificación: E +10 |
| Jugadores: 1 jugador y hasta 4 online con ps plus | Plataforma: PS5, PC STEAM, Nintendo Switch 2 |
| Estreno: 14 de octubre de 2026 | Idioma: Japonés, Inglés y Español, etc. |

Ratatan: ¡El sucesor espiritual de Patapon que nos hará bailar… y perder los cabales!

¡Qué onda, bandita! Pónganse cómodos y afinen los tambores, porque la nostalgia nos acaba de aplicar un hitazo directo a la memoria. Si son de los que todavía recuerdan con una lagrimita en el ojo aquellas épicas jornadas con el Patapon original en la PSP —donde dirigir a un ejército de criaturas con forma de ojo a punta de tarolazos era lo más adictivo del mundo—, prepárense porque la música por fin regresó.
Mientras que la industria actual se empeña en lanzarnos juegos hiperrealistas donde te aburres leyendo menús de estadísticas, Ratatan llega para decirnos: «¡Ábranse! Aquí venimos a armar el verdadero desmadre rítmico, a perder el compás y a rezar para que tus soldaditos no terminen convertidos en abono». Hiroyuki Kotani, el mente maestra detrás del original, está de regreso para entregarnos un sucesor espiritual que toma esa misma fórmula, le inyecta esteroides en formato roguelite y nos reta a sobrevivir a una sobredosis de ritmo.

De Patapon a Ratatan: Un ejército que responde a tus tambores
Para entender por qué este juego te atrapa, hay que recordar la magia del pasado. Aquí no hay controles de hack-and-slash tradicional; el mando se convierte en tu instrumento y tú eres el director de orquesta

Tú controlas directamente a uno de los Ratatan (hay ocho personajes jugables con distintas especialidades) en escenarios de desplazamiento lateral, pero los verdaderos golpes los reparten los Cobun, tus pequeñas tropas que responden únicamente si eres capaz de clavar las secuencias rítmicas correctas. La historia nos manda de peregrinación hacia Everafter acompañados de un cuervo y de Fortrun, un barco volador parlante. La neta, la trama es lo de menos; funciona como la excusa perfecta para soltarte en medio de batallas caóticas donde cada botón pulsado al compás marca la diferencia entre la gloria y el ridículo.
¡Rata, Un-Taka! El combate y el peligro del desmadre
El corazón del juego late al ritmo de tus pulsaciones. Tienes que meter combinaciones de botones para acercar a tus tropas, mandarlas al ataque, saltar o activar defensas. Si mantienes el ritmo, activas el codiciado medidor de fiebre y tu ejército arrasa con todo; pero si pierdes el compás por un microsegundo, tus guerreros se quedan congelados esperando el golpe de gracia.

Entre esquivar, vigilar la posición de tu Ratatan, gestionar puntos de magia y alternar ataques, el juego se convierte en una auténtica prueba de paciencia y coordinación. Y créenos: cuando la pantalla se llena de explosiones, jefes gigantes y efectos por todos lados, mantener el foco es todo un deporte extremo.

Entre roguelites te vi: ¿Avanzar o morir en el intento?
Aquí es donde las cosas cambian frente al viejo Patapon. Ratatan adopta una estructura de roguelite donde avanzas por nodos llenos de bifurcaciones, tiendas, mejoras y las famosas Ratakarutas (cartas con modificadores).

- El riesgo y la recompensa: Cada decisión cuenta. ¿Te arriesgas a enfrentar a un jefe más duro por un botín legendario o te vas por la segura?


- El bajón de las mejoras: Si mueres, regresas a Rataport a gastar dulces y rosquillas para mejorar tu equipo, fabricar armas legendarias o tunear a tus Cobun. Dicho esto, hay que ser sinceros: a veces las mejoras no generan esa sensación de poder imparable que uno esperaría de un buen roguelite, haciendo que la progresión se sienta un pelito lenta cuando llevas horas repitiendo rutas.



Pantalla caótica y rendimiento
Visualmente, el juego es un deleite: los diseños de los Ratatan y los Cobun son súper coloridos, con una vibra de caricatura japonesa que te entra por los ojos de inmediato. El problema es que tanto elemento en pantalla a veces satura la visibilidad, haciendo difícil leer los ataques enemigos cuando la acción se pone intensa.

Si le sumamos que en las batallas más pesadas llega a sufrir ligeras caídas de fotogramas, la precisión rítmica puede resentirse. Y en un juego donde seguir el compás lo es todo, un bajón de FPS en el peor momento duele en el orgullo… y en la barra de salud.

Cooperativo para armar la fiesta
¿Lo mejor de todo? Puedes armar un equipo de hasta cuatro jugadores en línea para sufrir (y reírte) en su modo cooperativo. Dirigir ejércitos musicales en compañía eleva el caos al 100%. Eso sí, extrañamos muchísimo el cooperativo local para armar el cotarro directo en el sillón con los compas. Y súmale que necesitas tener PS Plus para disfrutar este modo, pues la cosa se pone triste para los que no cuentan con la membresía.

Lo que nos gustó y lo que no
Lo que nos hizo bailar de alegría:
- La fórmula clásica de Patapon adaptada con una vibra fresca y muy colorida.
- El sistema de órdenes musicales que, cuando encadena bien los combos, te hace sentir un genio absoluto.
- La variedad de ocho personajes y clases de Cobun que invitan a experimentar.
- El modo cooperativo en línea para sufrir en buena compañía.

Lo que nos hizo perder el compás:
- La estructura roguelite peca de repetitiva y las mejoras a veces no pesan tanto en la estrategia.
- El exceso de efectos visuales en pantalla confunde la jugabilidad en los momentos clave.
- Ligeras caídas de rendimiento que arruinan la precisión rítmica.
- La ausencia inexcusable de multijugador local.

Veredicto: ¿Vale la pena afinar los tambores?
Ratatan es un regreso entrañable y muy divertido que entiende perfectamente por qué amábamos Patapon. No logra redondear del todo su faceta de roguelite y tropieza con algunos problemas de visibilidad y rendimiento, pero mantiene esa chispa tan única que convierte la música en estrategia pura.

Si extrañabas marchar al ritmo del tambor y tienes paciencia para pulir tus reflejos, dale una oportunidad. ¡A afinar los dedos y a armar la reta, banda!
Calificación: 8/10

