Reseña: Un Mal Partido

•
•
vistas

Un Mal Partido, una comedia familiar sobre la paternidad.

Un Mal Partido, una comedia familiar sobre la paternidad.

Agradecemos a Disney y Buena Vista International por permitirnos acudir a la funcion y alfombra de Un Mal Partido, cinta que nos sacó varias carcajadas, aqui te cuento todo.

Estreno: 08 de octubre 2026Género: Comedia
Duración: 1h 34 minClasificación: A
Dirige: Salvador EspinosaDistribuye: Disney / Buena Vista International
Guionista Alex Zito, Mariana Palos, Gabriel KorenfeldTítulo original: Un Mal Partido
País: MéxicoElenco: Mauricio Ochmann, Loreto Peralta, José Antonio Toledano, Ana Layesvka

Un Mal Partido, trata de un padre celoso, una hija que comienza a salir con un muchacho que no le gusta, un viaje familiar, una serie de situaciones incómodas y una cantidad considerable de problemas provocados por los intentos del papá por separar a la pareja. Es una fórmula que hemos visto muchas veces en el cine y en la televisión, y precisamente por eso entré a la película con cierta desconfianza. Lo que me regaló es pasar un buen rato y reir.

La historia gira alrededor de Guillermo, interpretado por Mauricio Ochmann, un hombre de casi cincuenta años que tiene una relación extremadamente cercana con su hija Mía, una joven de 19 años interpretada por Loreto Peralta. Guillermo es de esos padres que dicen que solamente quieren proteger a sus hijos, pero que poco a poco han convertido esa protección en una especie de vigilancia permanente. Él quiere saber dónde está Mía, con quién está, qué está haciendo y, sobre todo, quién se acerca a ella. La relación entre ambos es muy cercana, incluso demasiado cercana en algunos momentos, y eso es precisamente lo que hace que la llegada de Martín, el nuevo novio de Mía, se convierta en una especie de terremoto dentro de la familia. Martín, interpretado por José Antonio Toledano, no es el típico novio perfecto que llega con una carrera exitosa, una personalidad impecable y la aprobación inmediata de los padres. Todo lo contrario. Es torpe, excéntrico, despreocupado y tiene una manera bastante poco convencional de ver la vida. Guillermo lo mira y prácticamente desde el primer momento decide que ese muchacho no es lo suficientemente bueno para su hija.

Un Mal Partido

Martín no necesita ser un villano para que Guillermo lo convierta en enemigo. El problema está en la cabeza del propio Guillermo. Él ya decidió lo que piensa de Martín antes de conocerlo realmente. Lo juzga por su apariencia, por su forma de comportarse, por sus proyectos personales y por el hecho de que no encaja con la imagen que tiene en su cabeza de lo que debería ser la pareja ideal para su hija. Me pareció interesante que la película no construyera al novio como alguien peligroso. Si Martín hubiera sido un desastre, un personaje irresponsable o alguien que tratara mal a Mía, entonces Guillermo tendría una justificación sencilla. Pero no es así. Martín puede ser extraño, puede equivocarse, puede ser un poco despistado y puede tener proyectos que Guillermo considera absurdos, pero también es una persona que quiere a Mía. Y eso poco a poco obliga al padre a enfrentarse a algo que no quiere reconocer, quizá el problema no es el novio.

Esa idea principal de Un Mal Partido. Porque creo que muchas veces las historias sobre padres sobreprotectores se quedan en la superficie. El papá aparece como un personaje exagerado que espanta a los novios de su hija, provoca situaciones ridículas y finalmente aprende una lección. Aquí también hay bastante de eso, pero debajo de las bromas existe una cuestión bastante humana. Guillermo tiene miedo. Tiene miedo de que Mía ya no lo necesite. Tiene miedo de que alguien llegue a ocupar un lugar importante en su vida. Tiene miedo de que ella tome una decisión equivocada y él no pueda hacer nada para impedirlo. Y, sobre todo, tiene miedo de descubrir que la etapa en la que él era una de las personas más importantes en la vida de su hija está empezando a cambiar.

De hecho, hubo momentos en los que sentí cierta simpatía por Guillermo aunque también me desesperara. Porque entiendo de dónde viene su comportamiento. No creo que sea un personaje que quiera hacer daño. Él realmente piensa que está haciendo lo correcto. El problema es que no entiende que cuidar a alguien no significa controlar todos los aspectos de su vida. Y esa diferencia es bastante importante. Yo puedo entender que un padre tenga miedo cuando su hija comienza una relación. Puedo entender que quiera conocer al muchacho, saber quién es y asegurarse de que la trate bien. Lo que me cuesta aceptar es cuando ese miedo termina convirtiéndose en una necesidad de decidir por ella.

Una comedia que depende demasiado de su protagonista

El problema que encontré es que la película confía demasiado en que Guillermo sea gracioso. Mauricio Ochmann tiene experiencia suficiente en la comedia como para sostener un personaje de este tipo, y hay momentos en los que consigue hacerlo. El problema es que el personaje está escrito de una manera un poco exagerada que en ocasiones parece que la película no sabe cómo hacerlo avanzar sin aumentar todavía más su nivel de desesperación.

No es que ninguna de esas situaciones sea divertida. El problema es que después de un rato se vuelve algo repetitivo. Y cuando puedo predecir la reacción de un personaje antes de que ocurra, la comedia pierde buena parte de su efecto.

Creo que habría funcionado mucho mejor si Guillermo hubiera tenido momentos en los que realmente intentara conocer a Martín. Si hubiera existido una relación más compleja entre ellos, con momentos en los que ambos se cayeran bien y otros en los que volvieran a chocar. La película tiene pequeños instantes de eso, pero muchas veces prefiere el camino fácil: Guillermo se desespera y Martín termina siendo víctima de sus prejuicios.

José Antonio Toledano me terminó gustando bastante como Martín. Es probablemente el personaje que más fácilmente podría haber caído en el estereotipo del novio perfecto o del joven irresponsable, pero tiene una personalidad suficientemente extraña como para resultar simpático. Es torpe, no siempre sabe cómo reaccionar ante Guillermo y tiene una visión de la vida que choca completamente con la del padre de Mía.

Aquí sí creo que la película tiene un problema importante. Aunque Mía es uno de los personajes centrales, muchas veces parece que la historia gira alrededor de lo que Guillermo piensa de ella y de lo que Martín quiere de ella, en lugar de centrarse realmente en lo que ella quiere. Me habría gustado escuchar más qué quiere hacer con su vida. Qué piensa de Martín. Qué piensa de su padre. Qué espera de la relación entre ambos. Qué siente respecto al hecho de que Guillermo intente controlar su vida.

El hecho de que buena parte de la historia se desarrolle durante un viaje familiar me parece una decisión bastante buena. Poner a Guillermo y Martín en el mismo espacio durante un periodo prolongado hace que sea imposible que simplemente se ignoren. Tienen que convivir, hablar, soportarse y enfrentarse.

Reseña: Un Mal Partido 1

Lo que debería ser un viaje para celebrar el cumpleaños de Guillermo termina convirtiéndose en una especie de campo de batalla emocional. Cada pequeño problema puede convertirse en una nueva discusión. Cada interacción entre Martín y Mía puede hacer que Guillermo se ponga nervioso. Y cada intento del padre por recuperar el control termina provocando un problema todavía mayor.

Ana Layevska, Sara Maldonado y Roberto Duarte forman parte del reparto y ayudan a ampliar el conflicto familiar. Me gustó que la película no presentara a todos los adultos como copias de Guillermo. Hay personajes con una perspectiva mucho más relajada y otros que sirven como contraste ante su actitud.

Algo que me parece importante decir es que no creo que Un mal partido pretenda ser una película revolucionaria. No intenta cambiar el género ni convertirse en una comedia sofisticada. Su objetivo es contar una historia familiar, provocar algunas risas y terminar con una reflexión sobre la relación entre padres e hijos.

Conclusión

Después de verla, no puedo decir que Un mal partido me haya parecido una comedia mala, realmente la disfrute pero tiene sus detalles, probelmas de ritmo, algunos chistes que no funcionan y exagerar situaciones que habrían sido más efectivas si se hubieran tratado con un poco más de naturalidad. También creo que desaprovecha parte del potencial de personajes como Mía y Martín, especialmente porque la historia depende mucho de ellos.

Hay una idea bastante buena en el centro. Guillermo no es un mal padre porque quiera demasiado a su hija. Es un padre que tiene que aprender a quererla de una manera diferente. Mientras Mía era pequeña, protegerla significaba tomar decisiones por ella. Ahora que tiene 19 años, protegerla significa confiar en que puede tomar sus propias decisiones, incluso cuando él piensa que se está equivocando.

Creo que lo que más me gustó de la película fue que, detrás de todas las exageraciones, pude reconocer algo real. Ese momento en el que una persona que amas empieza a tener una vida que ya no puedes controlar. Y no solamente ocurre entre padres e hijos. También sucede entre amigos, parejas y hermanos. Queremos proteger a las personas que queremos porque tenemos miedo de que sufran. Pero a veces ese miedo nos lleva a intentar controlar situaciones que ya no nos corresponden..

No creo que sea una película que vaya a cambiar la historia de la comedia mexicana. Tampoco creo que todos los chistes funcionen ni que sus personajes estén perfectamente desarrollados. Pero sí creo que puede funcionar como una película ligera para ver en familia, especialmente si uno va esperando una historia sencilla y no una comedia revolucionaria.

Por eso, aunque salí de Un mal partido con la sensación de que podría haber sido una película mucho mejor, tampoco siento que haya perdido el tiempo viéndola. Tiene defectos, pero también tiene corazón.

Si tuviera que resumir mi experiencia en una sola frase, diría que Un mal partido es una película sencilla sobre un problema bastante complicado, descubrir que los hijos no crecen para cumplir nuestras expectativas, sino para convertirse en las personas que ellos mismos decidan ser.

Mi nota: 7.5/10.

Reseña: Un Mal Partido 2