Agradecemos a PARCO GAMES por proporcionarnos una copia de Finding Polka para la elaboración de esta reseña.
| Desarrolla: lidlocks | Género: Puzzle, Aventura, Hidding objects |
| Distribuye: PARCO GAMES | Clasificación: E |
| Jugadores: 1 jugador | Plataforma: Steam |
| Estreno: 11 de agosto de 2026 | Idioma: Italiano, Alemán, Español (+100) |
Emprende una divertida búsqueda para encontrar a Polka, el perrito que anda deambulando, en esta aventura de exploración y encuentros inesperados. Conoce a personajes encantadores, ayúdalos a hacer nuevos amigos y explora un acogedor mundo dibujado a mano con bolígrafo. En esta aventura no necesitas palabras, ¡solo sonrisas y chocar las manos!
sinopsis de Finding Polka.
Finding Polka, una búsqueda que comienza con un recuerdo
Finding Polka parte de una premisa tan sencilla como efectiva: encontrar a un perro. La protagonista, Miss Friendly, sale a pasear con Jazz, su actual compañero canino, cuando de repente se cruza con un bulldog francés idéntico a Polka, el perro que tuvo durante su infancia. Lo que comienza como una simple persecución rápidamente se transforma en una aventura mucho más complicada.

A partir de ahí, Miss Friendly y Jazz recorren la ciudad hacia escenarios que parecen salidos de un sueño: una granja llena de topos, una jungla, el interior de una ballena e incluso el espacio exterior. El juego nunca necesita explicar demasiado qué está sucediendo y, de hecho, gran parte de su encanto está en dejar que descubramos este mundo a nuestro propio ritmo.
La historia gira alrededor de temas como la pérdida, los recuerdos y ese vínculo tan particular que existe entre las personas y sus mascotas. Y aunque Finding Polka puede parecer una experiencia completamente inocente a primera vista, debajo de sus dibujos simpáticos hay una historia capaz de tocar fibras bastante sensibles.

Un videojuego hecho con un bolígrafo y un sueño
Si hay algo que hace que Finding Polka destaque inmediatamente, es su apartado visual. Todo el juego fue dibujado a mano con pluma de tinta, consiguiendo una apariencia que recuerda a los libros clásicos de «¿Dónde está Wally?».
La mayoría de los escenarios utilizan un fondo claro y negro, mientras que determinados elementos interactivos aparecen resaltados en amarillo. Es una decisión sencilla, pero funciona muy bien para dirigir nuestra atención sin complicarlo todo o romper el estilo artístico.

Lo mejor es que los escenarios están llenos de pequeños detalles. Personajes haciendo cosas absurdas, situaciones inesperadas y pequeñas bromas visuales aparecen prácticamente en cada rincón. Por eso, avanzar rápidamente no siempre es la mejor opción. Finding Polka recompensa más al jugador que se detiene a observar que al que quiere llegar cuanto antes al siguiente objetivo.
Y aquí hay algo especialmente interesante: la estética realmente es artesanal. No estamos ante un juego que simplemente intenta imitar el aspecto de un dibujo hecho a mano mediante filtros o texturas digitales. La sensación de estar recorriendo las páginas de un cuaderno es parte fundamental de su identidad.

Entonces, ¿Dónde está Polka?
La jugabilidad sigue la misma filosofía de sencillez. Nuestro objetivo principal es avanzar por cada escenario hasta encontrar a Polka, pero llegar hasta él no siempre es tan sencillo.
Los mapas tienen una estructura laberíntica y, para avanzar, tendremos que interactuar con personajes, resolver pequeños acertijos y ayudar a los habitantes que encontramos durante nuestro recorrido.

Aquí aparecen algunos de los momentos más divertidos de la aventura. Podemos pasar de buscar un camino entre una jungla a participar en un minijuego de golf, fútbol, carreras o incluso actividades mucho más absurdas. No todos son necesarios para continuar, pero prácticamente todos funcionan como pequeñas distracciones que complementan el viaje.
Y creo que esa palabra define muy bien a Finding Polka: distracción. Pero en el mejor sentido posible.
Es un juego pensado para sentarte, jugar un rato y olvidarte de todo lo demás. No existen grandes penalizaciones por equivocarte, límites de tiempo que te obliguen a correr ni sistemas complicados que tengas que aprender antes de empezar a disfrutarlo.
Un juego para jugar sin presión
En una época donde muchos videojuegos parecen estar constantemente diciéndonos qué debemos hacer, Finding Polka tiene algo refrescante: simplemente nos deja estar ahí.

Puedes explorar, ayudar a un personaje, perderte durante unos minutos o comenzar un minijuego que ni siquiera necesitas completar. No hay una presión constante por optimizar nuestra partida.
Eso también hace que sea una experiencia bastante accesible. Sus controles son sencillos y prácticamente cualquier persona puede tomar el mando y comenzar a jugar. Sin embargo, esta sencillez también representa uno de sus principales problemas.

En algunos momentos no queda demasiado claro qué debemos hacer o hacia dónde tenemos que ir. Puede ocurrir que pasemos varios minutos buscando un punto de interacción que está escondido entre todos los elementos del escenario, incluso chocando con paredes invisibles, lo cual puede ser un poco frustrante.
Una aventura que habla sin palabras
Uno de los detalles más interesantes es que Finding Polka prácticamente no utiliza diálogos tradicionales. La historia se cuenta mediante expresiones, movimientos, animaciones, sonidos y situaciones.

Miss Friendly puede llamar a Polka o Jazz, y hasta la manera en que pronuncia sus nombres ayuda a transmitir lo que está sintiendo. Esto hace que la aventura sea muy fácil de entender independientemente del idioma del jugador. No necesitas largas conversaciones ni toneladas de texto para comprender qué está pasando, esta es una de las razones por las que el juego esta disponible en más de 100 idiomas.
La música también cumple una función importante. Generalmente es tranquila y acompaña el ritmo pausado de la aventura, adaptándose a lo que sucede en pantalla. Quizá no sea una banda sonora que terminemos tarareando después de apagar la consola, pero cumple perfectamente su objetivo.

Donde realmente destaca el apartado sonoro es en los efectos. Cada personaje y cada situación tienen sonidos muy expresivos que ayudan a contar la historia sin necesidad de palabras.
Tres horas que se quedan cortas, pero funcionan
Finding Polka puede completarse aproximadamente en tres horas, dependiendo de cuánto decidamos explorar y de cuántas actividades secundarias queramos realizar. Y, honestamente, por su estilo, creo que es una duración adecuada. El juego no tiene suficientes mecánicas como para sostener una aventura de diez o quince horas, pero tampoco intenta hacerlo. Su encanto está precisamente en ofrecer una experiencia corta, agradable y sin relleno.
Después de terminarlo, el contenido adicional es bastante limitado y se centra principalmente en coleccionables, incluyendo fotografías reales del perro del desarrollador. Es un detalle adorable, aunque tampoco añade demasiado a la rejugabilidad.


Por su precio, la propuesta funciona mejor como una pequeña aventura para una tarde que como una experiencia a la que regresaremos durante meses.
Un pequeño juego con mucho corazón
Ahora entiendo perfectamente por qué Finding Polka consiguió el premio a Most Wholesome en la gamescom 2026.
Sus mecánicas son sencillas, su duración es corta y en ocasiones puede resultar demasiado fácil o poco claro. Pero todo funciona gracias a una dirección artística con muchísima personalidad y, sobre todo, a una historia que sabe aprovechar su sencillez.

Finding Polka demuestra que una aventura no necesita salvar al mundo, derrotar a un ejército o resolver una conspiración gigantesca para dejar una huella. A veces basta con perseguir a un perro, perderse en un mundo absurdo y recordar por qué ciertas mascotas terminan convirtiéndose en una parte tan importante de nuestras vidas.
Es bonito, es extraño, es relajante y, sí, probablemente te saque más de alguna lágrima.

Si buscas un juego desafiante, probablemente aquí no encontrarás lo que necesitas. Pero si quieres desconectarte durante unas horas y disfrutar de una experiencia hecha con cariño, Finding Polka es de esas pequeñas joyas indies que llegan sin hacer demasiado ruido y terminan quedándose contigo mucho más de lo esperado.

