Agradecemos a NACON por proporcionarnos una copia de The Mound: Omen of Cthulhu para la elaboración de esta reseña.
| Desarrolla: ACE Team | Género: Acción, Aventura, Terror |
| Distribuye: NACON | Clasificación: M |
| Jugadores: 1 jugador, 3 multijugador en línea | Plataforma: Steam, Xbox Series X|S, PS5 y Nintendo Switch. |
| Estreno: 15 de julio de 2026 | Idioma: Inglés, Italiano, Español +9 |
En modo cooperativo para hasta cuatro jugadores, forma un grupo de exploradores en busca de tesoros. En esta jungla maldita, el peligro acecha por doquier y criaturas monstruosas alteran la realidad. Mantén la cabeza fría y domina la jungla antes de que te devore…
sinopsis de The Mound.
La identidad única del horror cósmico
Durante años, los extraction shooters han estado dominados por las mismas repeticiones heroicas en escenarios militares o de ciencia ficción, y resulta curioso que tan pocos hayan explorado el horror como su eje principal. En The Mound: Omen of Cthulhu, el equipo llega precisamente para darle la vuelta a la moneda y demostrar que ambos géneros están hechos el uno para el otro.

La sensación constante de vulnerabilidad, el miedo a perder todo el botín conseguido y la tensión de intentar escapar con vida en cada misión, encaja perfectamente con el horror cósmico planteado por el legendario autor H.P. Lovecraft. El equipo de ACE Team aprovecha esa combinación sobrenatural para ofrecer una experiencia diferente, donde la amenaza no solo proviene de las criaturas que habitan la selva, sino también de la propia locura que poco a poco consume a los exploradores.
Una expedición hacia lo desconocido
La aventura en The Mound, nos pone en la piel de un conquistador español durante la llamada Era de los Descubrimientos. Nuestra misión es seguir el rastro de una expedición desaparecida mientras buscamos riquezas ocultas en una región inexplorada del continente americano. Sin embargo, conforme nos internamos en la selva, queda claro que el verdadero tesoro está resguardado por fuerzas que desafían toda lógica humana.

La premisa resulta interesante y se siente cercana porque toma inspiración del misterio que rodeó las primeras expediciones al Nuevo Mundo, cuando las cartas y crónicas enviadas por conquistadores y evangelizadores a la Corona describían territorios desconocidos, criaturas extrañas y una naturaleza tan imponente que parecía sacada de la imaginación más retorcida. Esa incertidumbre sobre lo que esperaba más allá del horizonte encaja de forma sorprendentemente natural con el horror cósmico de Lovecraft.

A diferencia de muchas adaptaciones del universo lovecraftiano, The Mound: Omen of Cthulhu evita apoyarse en escenarios ya conocidos como y apuesta por esta ambientación mucho más original. La selva se convierte en un personaje más gracias a su vegetación impenetrable, los cuerpos abandonados, los susurros que emergen entre los árboles y una constante sensación de que algo observa cada uno de tus movimientos. Todo esto crea una atmósfera opresiva que mantiene la tensión incluso cuando aparentemente no sucede nada.
Un extraction shooter con ideas interesantes
La estructura de las expediciones sigue la fórmula clásica del género. Antes de iniciar una misión aceptamos un contrato dentro del mapa que establece objetivos específicos y que determina el equipo disponible para esa expedición. Pistolas rudimentarias, arcos, espadas y hasta un crucifijo que nos permitirá protegernos de lo desconocido.

Durante cada incursión debemos explorar, eliminar amenazas, recolectar tesoros, administrar recursos y regresar con vida al punto de extracción antes de perderlo todo. Conforme conseguimos más botín obtenemos experiencia, desbloqueamos mejoras permanentes y ampliamos nuestro equipamiento para futuras expediciones.

Aunque la base resulta familiar para quienes disfrutan juegos como este, The Mound introduce una mecánica que cambia por completo el ritmo: la locura. A medida que avanzamos, los efectos psicológicos comienzan a alterar nuestra percepción. Escuchar voces, ver enemigos donde no existen o desconfiar incluso de nuestros propios compañeros genera una tensión constante que diferencia al juego de prácticamente cualquier otro representante del género. Es, sin duda, su mejor idea y el elemento que realmente le da personalidad propia.

La curva de aprendizaje juega en su contra
Desafortunadamente, donde el juego tropieza con fuerza es en la forma en que presenta todas sus mecánicas. La curva de aprendizaje resulta innecesariamente complicada y poco natural. En lugar de introducir gradualmente sus sistemas, The Mound lanza al jugador a una experiencia compleja con muy poca explicación sobre cómo funcionan sus mecánicas principales.

Durante las primeras partidas es fácil sentirse completamente perdido. Muchas herramientas, objetivos y sistemas de progresión no quedan claros, obligándonos a aprender mediante prueba y error en un género donde equivocarse suele costar toda la partida.

Más que difícil, el juego se siente confuso. Esto termina afectando directamente el ritmo de las primeras horas, ya que buena parte del tiempo se invierte intentando entender qué hacer en lugar de disfrutar la exploración o la tensión de las expediciones.

Con un tutorial mucho más completo, una introducción mejor estructurada y explicaciones más claras sobre las mecánicas de supervivencia, extracción y administración de recursos, la experiencia en The Mound, sería considerablemente más accesible sin perder profundidad. Es probablemente el aspecto que más necesita pulirse, ya que tiene el potencial de elevar muchísimo la experiencia para jugadores nuevos y veteranos.
Mejor acompañado que solo
Aunque existe la posibilidad de jugar en solitario, queda claro que The Mound fue diseñado pensando en el cooperativo.
Por el momento, la inteligencia artificial que acompaña al jugador deja bastante que desear. Es común verla atorada con el escenario, ignorando enemigos cercanos o simplemente siendo incapaz de aportar algo útil durante el combate. Esto provoca que jugar solo resulte considerablemente menos divertido y mucho más frustrante.

En cambio, cuando la partida se desarrolla con otros jugadores reales es donde aparece toda la magia del juego. La necesidad de colaborar, compartir recursos y decidir cuándo continuar explorando o regresar con el botín genera momentos de mucha tensión, especialmente cuando los efectos de la locura comienzan a hacer dudar de todo lo que ocurre alrededor, hasta de tí mismo.
Un apartado técnico que necesita más trabajo
Visualmente, The Mound: Omen of Cthulhu logra construir una ambientación bastante sólida. La selva transmite aislamiento, peligro y misterio, mientras que el diseño de criaturas consigue mantener esa sensación de horror cósmico tan característica del universo de Lovecraft.

Sin embargo, el apartado técnico todavía presenta varias asperezas. Durante la aventura aparecen enemigos que se quedan atorados en el escenario, problemas de colisiones, pequeños errores de presentación e interfaces poco cómodas de utilizar. Incluso detalles sencillos, como algunos textos demasiado pequeños dentro del mapa, afectan la experiencia.

Nada de esto vuelve injugable al título, pero sí transmite la sensación de que unas cuantas semanas o meses adicionales de pulido habrían beneficiado enormemente al resultado final.
De latinoamérica para el mundo
Más allá de sus aciertos y errores, The Mound: Omen of Cthulhu también representa algo importante para la industria latinoamericana.

Ver a un estudio chileno como ACE Team apostar por una idea tan ambiciosa y diferente es una prueba de que la creatividad de nuestra región sigue creciendo y encontrando su lugar en el mercado global. No todo tiene que salir perfecto para demostrar talento, a veces basta con atreverse a innovar. Y si este es el camino que están tomando los desarrolladores de Latinoamérica, es difícil no emocionarse por lo que vendrá en los próximos años.
The Mound, mucho potencial por explotar
The Mound: Omen of Cthulhu demuestra que el horror y los extraction shooters forman una combinación excelente. Su ambientación, la mecánica de locura y el enfoque cooperativo consiguen diferenciarlo dentro de un género que poco a poco comienza a saturarse de propuestas similares.

Sin embargo, también queda claro que todavía necesita más trabajo. La curva de aprendizaje resulta poco amigable, el tutorial apenas explica sus sistemas, la inteligencia artificial no está a la altura y varios problemas técnicos impiden que todas sus buenas ideas brillen como deberían.
Aun así, debajo de esas imperfecciones existe un juego con muchísimo potencial. Si ACE Team continúa refinando la experiencia, mejora la introducción para nuevos jugadores y pule varios de sus sistemas, The Mound: Omen of Cthulhu podría convertirse en una de las propuestas más interesantes del género.

Hoy ya ofrece momentos de enorme tensión y una identidad propia, pero solo necesita terminar de convertir sus grandes ideas en una experiencia tan sólida como memorable…

