Agradecemos a Capcom la copia para reseña de Resident Evil Requiem en PS5.
| Desarrolla: Capcom | Género: Acción, Survival Horror |
| Distribuye: Capcom | Clasificación: Adolescentes y Adultos |
| Jugadores: 1 | Plataforma: PS5, PC, Switch 2, Xbox Series. |
| Estreno: 27 de febrero de 2026 | Idioma: Español, Inglés, Japonés, etc. |
En una industria donde las franquicias longevas suelen dividirse entre la reinvención radical o la repetición segura, Capcom ha demostrado ser el maestro del autorreconocimiento. A lo largo de treinta años, Resident Evil ha mutado con la precisión de uno de sus virus, segmentando su historia en tres eras claramente distinguibles: el survival horror ortodoxo de los 90, la acción cinematográfica que redefinió el género en los 2000, y el terror inmersivo en primera persona de la última década.
Bajo este contexto, Resident Evil Requiem no es solo un lanzamiento más; es un cierre y, al mismo tiempo, una celebración. El reto era titánico: ¿cómo satisfacer al fan que añora la gestión de recursos de 1996, al que busca la adrenalina de 2005 y al que teme a las sombras desde 2017?

Requiem apuesta por una «tercera vía» que huye del compromiso tibio para abrazar la integración total. En lugar de elegir un solo lenguaje, Capcom decide orquestarlos todos, asignando estratégicamente cada estilo de juego a la naturaleza de sus protagonistas:
Réquiem no busca romper con el pasado, lo reimagina.
La Era Clásica (El Diseño de Niveles): Lo que une ambos mundos es un diseño de niveles interconectado que evoca a la Mansión Spencer o a la comisaría de Raccoon City. El juego nos recuerda que, sin importar la perspectiva de cámara, el alma de la saga reside en el backtracking inteligente y la resolución de puzles ambientales.

La Era de la Acción (Leon S. Kennedy): Con Leon, el juego recupera la herencia de la acción táctica. Es la respuesta a quienes buscan un combate técnico, aprovechando la potencia de la PS5 para mostrar hordas de enemigos con una inteligencia artificial reactiva que obliga a usar el entorno de forma agresiva.
La Era del Terror Íntimo (Grace Ashcroft): Con Grace, la perspectiva cambia a la primera persona, devolviéndonos a la vulnerabilidad absoluta. Aquí, el diseño de sonido y la iluminación mediante Ray Tracing se vuelven los verdaderos enemigos, obligando al jugador a gestionar no solo balas, sino su propio temple.
Regresar a Raccoon City: nostalgia como motor narrativo

Uno de los pilares del juego es su uso consciente de la nostalgia. A diferencia de entregas que emplean referencias como guiños aislados, Réquiem convierte el regreso a escenarios y personajes emblemáticos en parte central de su construcción dramática.
El eco de lo ocurrido en Resident Evil 2 está presente de forma constante. No se trata únicamente de revisitar espacios conocidos, sino de reinterpretarlos bajo una nueva óptica. La destrucción de Raccoon City dejó preguntas sin responder, y la trama de Réquiem explora secretos que habrían quedado enterrados bajo los escombros.
Este enfoque le otorga al juego un tono más introspectivo que otras entregas recientes. El pasado no es un decorado; es un peso narrativo que condiciona las decisiones del presente.
La crítica ha señalado que este uso de la nostalgia funciona cuando se integra a la historia, pero puede sentirse excesivo para quienes buscan una ruptura más clara con etapas anteriores.

La estructura dual es uno de los rasgos más distintivos del título. Réquiem divide su identidad en dos experiencias contrastantes, asignadas a Grace y León.
Grace: el terror como vulnerabilidad
La primera mitad del juego, protagonizada por Grace, adopta un ritmo pausado y opresivo. Aquí predominan la administración de recursos, la escasez y la sensación de indefensión, similar a la primera entrega de la franquicia, combinado con elementos de Resident Evil 7.
El énfasis está en la supervivencia, no en el enfrentamiento frontal. Los espacios cerrados, el uso del sonido ambiental y la iluminación limitada construyen una atmósfera donde cada paso puede ser un error.

Algunos jugadores han considerado que esta sección inicial puede resultar lenta, especialmente para quienes esperan acción inmediata. Sin embargo, es precisamente en esa lentitud donde el juego consolida su propuesta de horror más pura.
La tensión no proviene del exceso de enemigos, sino de la incertidumbre.
León: acción estratégica y ritmo dinámico
La segunda parte, centrada en León, modifica el tono de manera evidente. El combate se vuelve más fluido y ofensivo, evocando la energía de Resident Evil 4 y 5.
No obstante, la acción no desplaza completamente al terror. La tensión se mantiene, pero ahora desde una posición de mayor control por parte del jugador.
Esta dualidad ha sido uno de los aspectos más discutidos. Para algunos críticos, la transición entre estilos demuestra madurez en el diseño; para otros, el contraste tonal puede sentirse abrupto.
Lo cierto es que Réquiem no intenta homogeneizar su experiencia. Asume que la saga ha tenido distintas identidades y las distribuye entre sus protagonistas.

Uno de los elementos más elogiados es el rediseño del enemigo persistente. Inspirado inevitablemente en Nemesis pero con un comportamiento más refinado, el nuevo perseguidor no se limita a aparecer en momentos guionizados. Aprende de las rutas del jugador, responde a patrones repetitivos y modifica su aproximación.
La sensación resultante no es únicamente presión mecánica, sino ansiedad constante. El jugador pierde progresivamente la confianza en sus zonas seguras.
La inteligencia artificial del perseguidor ha sido destacada como uno de los avances más significativos del título.

Réquiem también introduce un énfasis más realista en el daño físico. Los impactos en los enemigos generan deterioro progresivo visible, reforzando la sensación de peso en cada enfrentamiento.
Este detalle no solo aporta crudeza estética, sino que añade dimensión táctica: cada disparo tiene consecuencias visibles, lo que influye en la toma de decisiones durante el combate.
Resident Evil Requiem no solo integra; estructura el caos. Logra que la transición entre la acción desenfrenada y el horror más asfixiante se sienta natural, demostrando que Capcom no está simplemente mirando al pasado con nostalgia, sino utilizando su legado para construir el survival horror definitivo de la generación actual.
Conclusión de Resident Evil Requiem

Resident Evil Réquiem aspira a ser algo mucho más grande que una reinvención o una despedida, busca integrar a todos los fans en una experiencia llena de terror, acción, y hasta cierto punto, nostalgia. Recordando eventos pasados e integrándolos con los de las últimas entregas.
Su ambición es distinta y, en muchos sentidos, más compleja: reconciliar las distintas etapas que han marcado la identidad de Resident Evil a lo largo de casi tres décadas. En lugar de elegir entre el survival horror clásico, la acción explosiva o el terror en primera persona, Réquiem propone que todas esas versiones pueden convivir dentro de una misma estructura coherente.
El juego entiende que la franquicia no ha sido lineal. Ha mutado. Ha experimentado. Ha dividido opiniones. Y en lugar de ignorar esas transformaciones, decide integrarlas.

La combinación de terror clásico —con recursos limitados y sensación constante de vulnerabilidad—, acción moderna más fluida y estratégica, nostalgia narrativa vinculada a los eventos que marcaron a Raccoon City, y sistemas de inteligencia artificial más sofisticados, construye una experiencia que no se siente improvisada. Se siente consciente.
Por cierto, el juego tiene mucho más de lo qué hablar, pero no queremos darte ni un spoiler de las supresas que incluye la historia, solo podemos decirte que tiene algo para todos los tipos de fans, sin importar la época que les haya tocado.

Réquiem no pretende reinventar la rueda; pretende demostrar que la rueda puede girar en más de una dirección sin romperse.
Puede que no sea el capítulo más revolucionario de la saga. No introduce un cambio estructural que redefina el mercado ni impone una nueva tendencia en la industria. Sin embargo, sí se posiciona como uno de los episodios más equilibrados y deliberados en su construcción.
En una franquicia que ha transitado desde el horror lento y opresivo hasta la acción cooperativa y el reinicio en primera persona, esa capacidad de síntesis no es menor. Es una declaración de madurez.
Y cuando una saga con casi treinta años de evolución logra mirarse a sí misma sin perder identidad, esa conciencia puede ser tan valiosa como cualquier revolución técnica.
Este es un juego obligado para los fans de la franquicia.

