Agradecemos a SEGA por la copia para reseña de Yakuza Kiwami 3 en Nintendo Switch 2.
| Desarrolla: Ryu Ga Gotoku Studio | Género: Acción, Aventura, Pelea |
| Distribuye: SEGA | Clasificación: Adolescentes, Adultos |
| Jugadores: 1 | Plataforma: Switch 2, PC, XBO, PS5, XBS, PS4 |
| Estreno: 12 de febrero, 2026 | Idioma: Japones (voz), inglés, español (texto) |
Cuando se anunció Yakuza Kiwami 3, muchos pensaron que Ryu Ga Gotoku Studio por fin le haría justicia al juego más divisivo de la saga. El “patito feo” tendría una segunda oportunidad con combate refinado, gráficos modernos y ajustes narrativos que lo alinearan con la era actual de Like a Dragon.
Pero lo que parecía un homenaje terminó convirtiéndose en uno de los lanzamientos más polémicos del estudio.
Tras su estreno —incluida su llegada a Nintendo Switch 2— la conversación no gira solo en torno a si es divertido o no. La pregunta es más incómoda: ¿es este el remake que Yakuza 3 necesitaba… o una reescritura innecesaria de su legado?
El problema original: “Blockuza 3”

Para entender el debate actual hay que volver a 2009. El Yakuza 3 original fue criticado por su sistema de combate lento y defensivo. Enemigos que bloqueaban constantemente, ritmo irregular y una primera mitad centrada en la vida tranquila de Kiryu en Okinawa que descolocó a quienes esperaban pura violencia callejera. Con el tiempo, esa misma parte del orfanato fue reevaluada como uno de los retratos más humanos del personaje.
Kiwami 3 prometía pulir lo que no funcionó. En términos de combate, lo logra parcialmente. El sistema se siente más ágil que en el original, los enfrentamientos son menos frustrantes y el ritmo general es más dinámico. Ya no estamos ante el infame “Blockuza 3” en su forma más rígida. Sin embargo, tampoco alcanza la contundencia o creatividad de entregas como Yakuza 0 o Kiwami 2. Es una mejora clara, pero no una revolución.
Cambios al canon y finales alterados

El verdadero terremoto no está en los golpes, sino en las decisiones narrativas. El remake introduce cambios importantes al final y a ciertos eventos clave. Algunos personajes tienen destinos reinterpretados o suavizados, lo que ha generado acusaciones de que el estudio está reescribiendo el canon para que encaje mejor con la continuidad moderna de la franquicia. Cuando un remake altera el impacto emocional del original, la conversación inevitablemente se vuelve más intensa.
Aquí entra en juego uno de los mayores añadidos del paquete: “Dark Ties”. Este nuevo contenido funciona como una expansión narrativa que profundiza en conflictos y conexiones que el juego original apenas insinuaba. Dark Ties amplía la red de conspiraciones, desarrolla mejor ciertas motivaciones antagonistas y añade enfrentamientos inéditos que elevan el dramatismo. En términos estructurales, se siente como un intento claro de darle mayor peso épico a una historia que originalmente era más íntima.
El problema es que Dark Ties también cambia el tono. Mientras el Yakuza 3 original encontraba fuerza en la vida cotidiana de Okinawa y en la vulnerabilidad de Kiryu como figura paterna, Dark Ties empuja la balanza hacia un drama más grande, más conectado con la mitología moderna de la saga. Para algunos jugadores, esto es una mejora que da coherencia al universo expandido. Para otros, diluye la esencia contemplativa que hacía único al juego.
Recortes que duelen

Además, el nuevo contenido no compensa del todo los recortes. El sistema de “Revelations” desaparece y numerosas substories fueron eliminadas. Entre ellas, la subhistoria de Ayaka Tsubaki, personaje trans que muchos consideraban una representación respetuosa y adelantada a su tiempo dentro de un juego japonés mainstream de 2009. La eliminación ha sido vista por parte de la comunidad como un borrado innecesario más que como una corrección.
En términos técnicos, la versión de Nintendo Switch 2 cumple sin impresionar. El rendimiento se mantiene estable, pero no deslumbra. Visualmente hay mejoras respecto al original, aunque no siempre alcanzan el nivel de otros remakes recientes del estudio. Algunos escenarios lucen renovados, otros evidencian limitaciones. No es un desastre, pero tampoco un escaparate tecnológico.
La recepción crítica refleja esa ambivalencia. Con un promedio cercano a los 75 puntos en agregadores, el consenso general es que se trata de una experiencia sólida, pero lejos de ser de las mejores de la saga. Muchos medios coinciden en que es disfrutable, especialmente para quienes no jugaron el original, pero difícil de recomendar como versión definitiva para veteranos que valoraban cada detalle del título de 2009.
El contexto hace todo más simbólico. RGG confirmó que este será el último juego bajo la marca Kiwami, cerrando oficialmente la línea de remakes que comenzó como una celebración moderna de los primeros capítulos de la saga. Eso convierte a Yakuza Kiwami 3 en algo más que una simple actualización: es el punto final de una etapa.
Y quizá ahí radica la ironía. El juego que históricamente fue el más cuestionado termina siendo también el remake más divisivo. No porque sea malo, sino porque intenta corregir el pasado mientras redefine su significado.
Conclusión de Yakuza Kiwami 3

Entonces, ¿vale la pena?
Para nuevos jugadores, sí. Es la forma más accesible de experimentar esta historia con un sistema de combate más amable y con el añadido de Dark Ties, que amplía el drama y conecta mejor con el universo moderno. Para fans veteranos, la respuesta es más compleja. El nuevo contenido aporta ambición, pero los recortes y cambios al canon pueden sentirse como una pérdida.
Yakuza Kiwami 3 no fracasa, pero tampoco triunfa de forma contundente. Es un remake competente, ambicioso en su intento de reinterpretación, pero atrapado entre el respeto al original y la necesidad de modernizarlo. Como cierre de la era Kiwami, deja una sensación agridulce: sólida en ejecución, polémica en intención.
Y en una saga donde el honor y el legado importan tanto como los golpes, eso no es poca cosa, despide no con unanimidad, sino con discusión. Muy al estilo Yakuza.

