Cumbres Borrascosas, libertad creativa, pasión y obsesión.
Agradecemos a Warner Brothers Pictures por permitirnos vivir la experiencia de escribir una carta de amor, y ver la reinterpretación del clásico literario, Cumbres Borrascosas, aquí te cuento la experiencia sensorial que viví:
| Estreno: 12 de febrero 2026 | Género: Drama / Romance |
| Duración: 2h 16 m | Clasificación: TBC |
| Dirige: Emerald Fennell | Distribuye: Warner Brothers Pictures |
| Guionista: Emerald Fennell, Emily Brontë | Título original: Wuthering Heights |
| País: Estados Unidos | Elenco: Margot Robbie, Jacob Elordi, Owen Cooper, Hong Chau Nelly Dean |
Cumbres Borrascosas, publicada en 1847 escrita por Emily Brontë es una de las obras más complejas y radicales del romanticismo inglés. Lejos de ofrecer una historia de amor convencional, el libro plantea una relación devastadora entre Catherine Earnshaw y Heathcliff, marcada por el deseo, la humillación, la diferencia de clase, la venganza y la imposibilidad de reconciliar pasión y orden social. Su estructura narrativa con múltiples voces y un relato enmarcado, crea una atmósfera ambigua, donde el paisaje de los páramos de Yorkshire no solo es un escenario, sino reflejo emocional de los personajes. El amor en la novela destruye, corroe y atraviesa generaciones.
La adaptación dirigida por Emerald Fennell retoma ese núcleo apasionado pero lo visualiza a través de una sensibilidad contemporánea. Fennell, conocida por su aproximación estilizada y provocadora en trabajos anteriores, opta por concentrar la historia en la intensidad erótica y emocional del vínculo entre Catherine y Heathcliff, reduciendo el peso de la estructura narrativa original y simplificando la dimensión generacional del relato. El resultado no es una traslación fiel del texto, sino una reinterpretación libre que privilegia la experiencia sensorial, el impacto visual y la tensión íntima por encima del entramado social y psicológico que caracteriza a la novela.

La mirada de Emerald Fennell
Desde sus primeros segundos con solo el audio y escenas de jubilo por una acción atroz , la película deja ver que no busca la sobriedad clásica asociada a muchas adaptaciones literarias británicas. Fennell muestra un tono sensual y atmosférico que transforma la historia en una experiencia intensamente corporal y sensitiva. El viento, la tierra húmeda, la respiración entrecortada y las tormentas sustituyen en gran medida los extensos diálogos introspectivos del libro, convirtiendo en algo que podemos ver.
En lugar de presentar el amor entre Catherine y Heathcliff como una abstracción metafísica, esa famosa declaración de que “yo soy Heathcliff”, la directora lo convierte en un vínculo físico casi magnético y toxico. La cámara captura los cuerpos, enfatiza la piel, la mirada y esa tensión sexual reprimida. Esta decisión puede dividir para algunos aporta una fuerza renovadora; para otros simplifica una relación que en la novela es compleja, contradictoria y profundamente psicológica.

Margot Robbie como Catherine
Margot Robbie caracteriza una Catherine que vive entre la arrogancia y la vulnerabilidad. Su interpretación enfatiza la naturaleza caprichosa y ambiciosa del personaje. Catherine no es presentada únicamente como víctima de su tiempo, sino como agente activa de su propia tragedia. La actriz transmite el conflicto entre deseo y estatus social, el amor por Heathcliff con intensidad, pero anhela el reconocimiento y la seguridad que Edgar Linton.
En el libro, la decisión de casarse con Edgar es descrita con una mezcla de cálculo social y negación emocional. En la película, este conflicto se traduce en escenas donde la tensión erótica con Heathcliff contrasta visualmente con la pulcritud casi asfixiante del mundo de los Linton. Robbie logra plasmar esa fractura interna, aunque el guion reduce algunos matices psicológicos en favor de una representación más directa del dilema.

Jacob Elordi como Heathcliff
Heathcliff es uno de los personajes más enigmáticos de la literatura inglesa. En la novela, su origen incierto y su condición de intruso alimentan tanto su resentimiento como su deseo de ascenso social y venganza. La interpretación de Jacob Elordi apuesta por la represión sexual y emocional. Su Heathcliff es menos oscuro en lo psicológico y más volcánico en lo emocional.
La película prioriza su faceta de amante herido antes que la del estratega vengativo. La transformación económica y social del personaje, elemento central en el libro, queda algo comprimida narrativamente. Sin embargo, Elordi aporta una fisicidad que encaja con la propuesta estética de Fennell, su presencia domina la pantalla y refuerza la idea de un amor que es, ante todo, impulso e irracional.

El paisaje como espejo emocional
Los páramos no se presentan como postal romántica y colorida, sino como territorio agreste y hostil. La naturaleza funciona como extensión del estado emocional de los protagonistas. Los cielos nublados, grises, la tierra oscura y las tormentas constante acompañan los momentos de mayor tensión dramática.
En este sentido, la película sí dialoga con la novela. Emily Brontë convirtió el entorno en símbolo del carácter indómito de sus personajes. Fennell recoge esa tradición, aunque lo hace con un énfasis visual más marcado, apoyándose en una fotografía que privilegia contrastes y texturas. Esto se nota mucho en el uso del rojo y grises como contrastes entre lo agresivo y erotismo.
La reducción de la segunda generación
Uno de los cambios más notables respecto al libro es la disminución del arco narrativo de la segunda generación (Cathy Linton, Hareton Earnshaw y Linton Heathcliff). En la novela, este segmento ofrece una suerte de redención y cierre cíclico, suavizando la devastación de la primera historia.
Al reducir esta parte, la película concentra su energía en la tragedia inicial. Esto intensifica el tono fatalista y evita cualquier sensación de reconciliación. La decisión crea una pelicula autoconclusiva con el estilo de Fennell, pero empobrece la dimensión estructural del texto original, que planteaba un contraste entre destrucción y posibilidad de renovación.
Clase social y ambición
En la novela, la diferencia de clase es un motor central del conflicto. Heathcliff es marginado por su origen, humillado por Hindley y rechazado implícitamente por la estructura social que Catherine decide abrazar al casarse con Edgar. La película mantiene este elemento, pero lo aborda con menor profundidad y se siente más una decisión por despecho, capricho y conformidad.
El ascenso económico de Heathcliff, clave en su plan de venganza, aparece más como resultado narrativo que como proceso. Esto reduce el análisis crítico de la rigidez social victoriana. La adaptación enfatiza el drama íntimo antes que el comentario social, una herramienta solo para conseguir a Cath que por mejora personal.

Música y diseño sonoro
La banda sonora combina composición original con elecciones musicales que buscan conectar emocionalmente con el público contemporáneo pero no descuida para nada el cine de época, que desde el inicio logra una homogenización de los tomos y te dictan la dirección que tendrá la película . El resultado es una atmósfera envolvente que subraya el carácter sensorial de esta propuesta sensual. El uso de la atmosfera y actuaciones, permiten que el peso recaiga en la respiración, el entorno y el contacto visual. El soundtrack es una de las cosas más disfrutables de la película, no puedo esperar por poner algunas canciones en mi playlist.
Conclusión:
Cumbres Borrascosas de Emerald Fennell no es una adaptación académica ni una reconstrucción fiel de la novela de Emily Brontë. Es una reinterpretación libre, estética y emocional que privilegia la intensidad física, sensual y el impacto visual. Reduce la complejidad estructural del texto, simplifica algunos conflictos sociales y concentra la narrativa en la pasión destructiva entre Catherine y Heathcliff.
Como obra cinematográfica independiente, posee fuerza, coherencia visual y actuaciones que transmiten el deseo. Como adaptación literaria, sacrifica profundidad psicológica y riqueza narrativa. Sin embargo, su mayor logro radica precisamente en esa decisión, no competir con la novela en el terreno de la introspección literaria, sino ofrecer una experiencia distinta, visceral y contemporánea.
En última instancia, la comparación entre libro y película revela dos aproximaciones al mismo núcleo trágico. La novela disecciona el alma humana con paciencia gótica; la película la expone con inmediatez sensorial. Ambas coinciden en algo esencial, el amor, cuando se confunde con posesión y orgullo, puede convertirse en una fuerza devastadora y tóxica.

