La Máquina, una historia sobre el precio de la fama.
Agradecemos a Diamond Films por permitirnos acudir a la función de La Máquina: The Smashing Machine, una experiencia emocional bien lograda por La Roca, aquí te contamos quien es Mark Kerr y su legado en esta cinta.
| Estreno: 9 de octubre | Género: Drama, Biopic |
| Duración: 2 h 3 min | Clasificación: B15 |
| Dirige: Benny Safdie | Distribuye: Diamond Films |
| Guionistas: Benny Safdie | Título original: The Smashing Machine |
| País: Estados Unidos | Elenco: Dwayne Johnson, Emily Blunt, Ryan Bader & Bas Rutten |
Desde el primer avance, La Máquina: The Smashing Machine prometía un giro interesante para Dwayne Johnson. No se trata del “héroe invencible” de siempre, sino de un tipo que pelea literalmente contra sus demonios internos y externos. Es un biopic dramático sobre el luchador de artes marciales mixtas (MMA) Mark Kerr, dirigido, escrito y editado por Benny Safdie, ahora en su primer proyecto en solitario tras colaborar con su hermano.

La Máquina: The Smashing Machine se estrenó en el Festival de Venecia, donde fue recibida con una ovación de 15 minutos y le valió a Safdie el León de Plata. Eso ya nos pone alerta: hay algo más que puro músculo en esta apuesta. ¿Logra cumplir las expectativas?
Una historia llena de batalla:
La Máquina: The Smashing Machine sigue a Mark Kerr, ex luchador universitario que se lanza al mundo del MMA cuando este deporte apenas empieza a ganar fama. Su ascenso es sorprendente: triunfos, renombre, respeto. Pero con el éxito llegan cargas que nadie ve: la presión, el dolor físico, el manejo de la fama y, sobre todo, la dependencia de analgésicos para soportar el desgaste corporal y problemas familiares.

Al mismo tiempo, La Máquina: The Smashing Machine explora la turbulenta relación entre Kerr y Dawn Staples (interpretada por Emily Blunt). No es un romance idealizado: hay rupturas, silencios incómodos, reproches y la lucha por que todo lo demás no se venga abajo mientras Kerr intenta no perderse entre los golpes.
Safdie no apuesta por un arco clásico de redención heroica. Aquí no hay pasos seguros hacia la luz. Kerr no aprende necesariamente una lección moral que lo redima. Muchos momentos parece que solo sobrevive, que el motor de su vida es seguir en pie, por más que duela.
Dwayne Johnson en su mejor actuación:
Si pensabas que Dwayne “The Rock” Johnson solo podía lucirse en películas de acción o comedia, La Máquina: The Smashing Machine te va a dar un vuelco. Aquí lo ves contenerse, mostrar vulnerabilidad, cargar con el silencio del dolor. Sin dudarlo puedo decirte que esta es la mejor actuación de Dwayne, logra transmitir la fama y el peso y consecuencias, la obsesión y su redención, tiene momentos de verdadero dolor que llegan a lo profundo del ser.
Pero así como aplaudo la mayoría de sus momentos en pantalla, no es que brille todo el tiempo, hay momentos en los que el guion no lo deja ir más profundo o explorar sus conflictos. Pero la transformación física, el tono más apagado, la forma en que carga el personaje eso es lo que da satisfacción al verlo en un rol menos obvio para él y fuera de su zona de confort, si dudabas verlo en una posición vulnerable y que lo transmita, aquí tienes la respuesta que aclara la duda en su calidad como actor.

Emily tiene una de los papeles más delicadas: ser quien mira la destrucción desde adentro. Dawn no es un personaje decorativo ni un angel, aunque sí carga una relación que se pudre, que sufre, que lucha por entender. Hay momentos en que su presencia ilumina la película, aunque otras veces quede como una sombra en una relación toxica.
El casting para La Máquina: The Smashing Machine de MMA real ayuda a darle veracidad. Ryan Bader aparece como Mark Coleman, y Bas Rutten se interpreta a sí mismo, lo que añade precio en autenticidad. Esos momentos de combate o de entrenamiento se sienten crudos, duros, sin tanto artificio.

Arte deportivo:
Aquí es donde La Máquina: The Smashing Machine más se arriesga, no es un biopic deportivo clásico. El estilo que Safdie imprime es crudo, minimalista, áspero, humano y que no busca exagerar. Gran parte fue filmado en 16 mm, lo que le da textura granulada, realismo físico, una suerte de presencia táctil que contrasta con el cine digital perfecto. No hay ostentaciones visuales ni escenas de batalla épicas con montajes heroicos. Los combates son secos, directos y cortos. Eso ayuda a que lo que duele sea más real: el golpe, el chocar de huesos, el cansancio y la parte emocional de los personajes. El ritmo es va y ven, a veces lento, con muchos silencios, reflexion, bajas emocionales y otros llenos de adrenalina e incomodidad. Safdie se interesa más en el desgaste del cuerpo que en su gloria, más en la pausa que en el clímax. Esa decisión le da personalidad, aunque también lo hace más exigente para el espectador promedio.
Aunque celebro mucho de su contenido, hay momentos en los que se corta la emoción o la historia, dejando una sensación de que se pudo profundizar más en ciertos momentos y personajes, por esto mismo a veces no se logra sentir los enlaces emocionales entre personajes. Pero aun con esto es una película digna de ver en el cine y solo por ver la actuación de Johnson vale el precio del boleto.

Conclusión:
La Máquina: The Smashing Machine no es para quien quiere un biopic deportivo clásico. Pero si te late el cine con arrugas, que no tenga miedo de mirar lo feo del triunfo, que prefiera el golpe emocional al del ring… esta película vale muchísimo la pena. Tiene momentos de crudeza emocional muy bien transmitido por los protagonistas (The Rock y Blunt), y despierta curiosidad por este deporte sin glorificarlo ni resaltar la violencia dentro de esta actividad.


