Daenerys Targaryen ha sidopieza clave de Game Of Thrones desde el primer episodio, pasando de peón en el plan de su hermano hasta convertirse en la reina de los indefensos.

Los fanáticos la alzaron mientras tomaba el control de su propio destino, convirtiéndose en la Madre de los Dragones y en la Destructora de Cadenas en su camino al Trono de Hierro.

Sin embargo, como todos en el mundo de Game of Thrones, ella nunca ha sido perfecta.

Game Of Thrones
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DE PRINCESA MANSA A REINA LOCA

Su evolución de heroína es algo que nos hizo amarla a través de siete temporadas, pero en los más recientes episodios todo ha cambiado.

Al saber que Jon Snow es el verdadero heredero del Trono de Hierro, su amor por él es reemplazado por la paranoia o enojo, combinado con las pérdidas que ha sufrido, pareciera que ha decidido que ahora prefiere ser temida en lugar de ser amada, lo que la convierte en un peligro para los Siete Reinos.

Daenerys ya no es la reina que tantos deseaban, lo cual ha frustrado a muchos fanáticos que han seguido su viaje y evolución.

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El primer episodio de Game Of Thrones estableció a los Targaryens como una casa casi muerta que en caso de «despertar al dragón» podría recuperar su territorio.

Y es en Viserys que vimos lo decaído de la Casa Targaryen, arrogante, cruel y preocupado sólo en recuperar El Trono de Hierro.

Para esto, esencialmente vendió a Daenerys al Dothraki Khal Drogo a cambio de la promesa de un ejército. Daenerys hizo lo que Viserys exigió: se casó con Khal Drogo, sufrió durante la noche de bodas (y muchas otras parecieron hasta que tomó el control de su cuerpo), y poco a poco se fue empoderando como Khaleesi del Dothraki.

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Viserys no esperaba que Khal Drogo la amara tanto y celoso de poder marcó su destino final recibiendo una «corona de oro».

LA TRAGEDIA TARGARYEN

Daenerys trabajó por todo lo que tiene, renació del fuego junto a sus dragones al perder a Drogo, conquistando junto a los Dothraki a aquellos que se opusieran a su convicción.

Había algo atractivo en ver a Daenerys acumular lentamente más poder, probablemente porque podemos identificarnos con los desvalidos, algo así cómo apoyar al underdog, la vimos seguir creciendo mientras viajaba por Essos, de Qarth a Meereen, reformando las ciudades a medida que avanzaba.

Lo frustrante del viaje de Daenerys es que ella trató de ser justa.

La guerra siempre resulta en el derramamiento de sangre, sin importar las intenciones buenas o malas, pero ella quería liberar a los esclavos, y así lo hizo.

Ella estaba dispuesta a escuchar lo que su gente quería.

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Esto lo pudimos ver cuando decidió reabror los fosos de combate de Meereen, aunque cuando se oponía a la tradición.

Cuando sus dragones se convirtieron en una amenaza decidió encerrarlos, aún considerándolos como sus hijos, esto un gesto simbólico de poner a su gente por encima de su familia.

La resolución de Daenerys se forjó en el fuego, y nunca permitió que nadie olvidara que traería «fuego y sangre» a los que se interponían en su camino, esta mentalidad es algo natural para ella, y es necesaria para derrotar a los enemigos.

Sin embargo, una vez que Daenerys cruza el Mar Estrecho hacia Westeros, la historia cambia, pues comienza a cometer los errores de sus antepasados.

Al igual que Viserys antes que ella, Daenerys comienza a ser victima de su impaciencia y de sus arrebatos de ira. Sansa le advirtió que es demasiado pronto para atacar a King’s Landing, pero ella se negó a esperar.

Dirigió a su ejército de la Batalla de Winterfel directamente a la Flota de Hierro que esperaba. Sus barcos se hundieron, Rhaegal fue asesinado y Missandei fue capturada y ejecutada.

Esto fue su más grande error, aquel que provocó el nacimiento de la «Reina Loca».

PODER A CAMBIO DE AMOR

Daenerys ha creído durante tanto tiempo que el Trono de Hierro es su derecho de nacimiento, tanto que se niega a ver otro regidor sobre Westeros, ni a su amante, Jon Snow.

Su lujuria por el poder, junto con la rabia ciega por perder a todos los que realmente amaba y en quienes confiaba (Viserion, Rhaegal, Jorah, Missandei) despertaron algo en ella.

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Viserys solía advertir a Daenerys que no «despertara al dragón«, lo que significaba no hacer nada para incitar a su temperamento, pero el nunca fue un dragón, su muerte en el fuego lo comprobó, la verdadera amenaza del dragón estaba en ella.

Al igual que su padre, el «Rey Loco» Aerys Tagaryen, Daenerys decide «quemarlos a todos», solo que ella tuvo éxito.

Jaime Lannister asesinó al Rey Loco antes de que pudiera llevar a cabo su plan de incendiar todo Kings Landing, pero aquí no hubo poder que detuviera el fuego de Daenerys, y no le importó derramar la sangre de miles de inocentes.

Aquí es donde se consolida la tragedia de Daenerys, su herencia terminó por poseerla, aún cuando ella la conocía.

En la quinta temporada, Ser Barristan, quién sirvió en la Guardia Real de Aerys, le dijo la verdad sobre su padre.

El Rey Loco no era una mentira inventada por sus enemigos; incendió pueblos y castillos, riendo mientras inocentes ardían vivos. Daenerys aseguró: «No soy mi padre«, pero como vimos en el penúltimo episodio del show, esto era una mentira.

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«El Rey Loco le dio a sus enemigos la justicia que creía que merecían, y cada vez, eso lo hizo sentir poderoso hasta el final«.

Estas palabras de Barristan fueron una profecía, pues marcarían el destino de muchos y con tan sólo un episodio por delante, podemos asumir que ella no se arrepentirá de sus acciones, de las vidas inocentes y la muerte de Kings Landing.

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Al final, Daenerys Targaryen fue víctima de su propia sed de sangre y de su historia familiar.

Tal vez su historia podría haberse desempeñado de manera diferente en Game of Thrones de haberse terminado los libros antes, crítica y opinión recurrente en los últimos años.

Este, tal vez, siempre fue el destino pensado por George R.R. Martin para ella, pero tal vez hay más piezas de la historia que no conocemos hasta el momento.

Lo único claro es que la historia ya fue contada, y que, trágicamente, ella no es la reina que el pueblo (y el publico) creyó que sería.